Aunque Silicon Valley se destaca por la fuerte impronta sexista de su cultura, la primera programadora fue mujer. Augusta Ada King, nacida Byron —la única hija que el poeta Lord Byron tuvo dentro de su matrimonio con Anne Isabella Noel—, trabajó con Charles Babbage en la creación que el matemático llamó la Máquina Analítica; pero aunque él sólo consideraba que su creación servía para cálculos de números, la condesa de Lovelace estimó que podía ejecutar otras habilidades

Ada King, condesa de Lovelace, programadora. (Acuarela de Alfred Edward Chalon)

En sus Notas dejó el primer algoritmo que se escribió para que procesara una máquina; entre 1842 y 1843 tradujo un texto del ingeniero (y luego primer ministro de Italia) Luigi Menabrea, que enriqueció con sus interpretaciones. Sin embargo, su trabajo no fue valorado sino de manera póstuma. Su máquina voladora a vapor no fue más que un sueño que se recordó a sí misma muchas veces; Babbage no la consideró nunca más que una asistente.

La máquina era, para ella, un objeto capaz de realizar diferentes procesos: «El Motor Analítico teje patrones algebraicos igual que el telar jacquard teje flores y hojas», escribió, y precisamente sugirió el uso extendido de las tarjetas perforadas. Su pensamiento científico era, en sus palabras, «ciencia poética».

A pesar de su fascinación por la matemática, Lovelace se casó con el hombre que eligió su madre. Murió a los 36 años, de cáncer